
Las ciudades son conocidas por su capacidad para filtrar especies. En concreto, las ciudades suelen favorecer a las especies más adaptadas a los entornos urbanos, induciendo procesos de homogenización biótica. Este proceso de selección actúa a través de los rasgos específicos de las especies, que están directamente relacionados con las características del paisaje urbano y, en última instancia, determinan las respuestas de las especies a la urbanización. Sin embargo, el paisaje urbano es heterogéneo. Si atendemos al tipo de desarrollo urbano que se da en las ciudades, este se puede clasificar en dos grandes grupos, que no son más que los extremos de un gradiente. Por un lado se encontrarían las zonas integradoras, que son zonas con baja densidad poblacional, principalmente compuestas por casas unifamiliares y zonas verdes pequeñas y fragmentadas (generalmente en forma de jardines o vegetación en la calle). Por otro lado se encontrarían las zonas separadoras, que poseen una alta densidad poblacional, con bloques de pisos y con extensas zonas verdes bien diferenciadas de las zonas edificadas y no fragmentadas (un ejemplo serían los parques). Atendiendo a esta clasificación y al proceso de filtrado de especies por parte de las ciudades, en un estudio que se realizó en 2020 ya se encontraron diferencias en la biodiversidad entre estos dos tipos de desarrollo urbano, pero se desconocían los mecanismos subyacentes a estas diferencias. Una posibilidad es que estos tipos de desarrollo urbano, dadas sus diferencias en la configuración del paisaje, seleccionen de forma diferente a especies en base a sus rasgos específicos.
Para comprobar esta hipótesis y observar el patrón a escala continental, el grupo de investigación español Animal EcoUrban, junto a científicos de otras universidades europeas, tomó datos de las comunidades de aves de nueve ciudades europeas a lo largo del gradiente integrador-separador en cada una de ellas. Se realizaron censos en dos estaciones diferentes del año (primavera e invierno) y se extrajeron los datos correspondientes a los rasgos específicos de las especies encontradas en cada ciudad. Los resultados, publicados recientemente en la revista científica Science of the Total Environment, indican que, en efecto, el tipo de desarrollo urbano selecciona unas especies u otras dependiendo de sus rasgos específicos. Además, esta selección ocurre de manera diferente en primavera y en otoño. En primavera, las especies presentes en zonas separadoras se caracterizan por hacer nidos abiertos y tener más inversión reproductora (es decir, tienen mayores tamaños de puesta y número de crías por año), en contraposición a las especies de zonas integradoras, que muestran menor inversión reproductora. Estos resultados parecer indicar que las zonas verdes propias de las zonas separadoras, al ser áreas no fragmentadas (normalmente con vegetación nativa), pueden albergar una mayor cantidad y/o calidad de alimento, lo que propiciaría el filtrado de los rasgos de especies menos adaptadas a las perturbaciones humanas. En invierno se observó un patrón de variación similar. En esta estación, las especies presentes en estas zonas separadoras se caracterizaron por exhibir ciclos de vida más cortos en comparación con las especies de las zonas integradoras, donde se encuentran especies más longevas. Estos ciclos de vida longevos, de hecho, también están relacionados con la adaptabilidad de las especies a entornos urbanos.

En conjunto, los datos obtenidos en este último estudio indican la necesidad de diseñar ciudades que favorezcan la mezcla e interrelación de ambos tipos de desarrollo urbano. Esto permitiría la existencia de una mayor diversidad de aves, tal y como se deduce de los estudios publicados en 2020 y 2024 (ver referencias). Esto es especialmente importante no sólo desde el punto de vista ecológico (ya que, por ejemplo, se favorecería el funcionamiento de los ecosistemas), sino también para mejorar el bienestar de los ciudadanos.
Referencias:
1. Solène Croci, Alain Butet & Philippe Clergeau (2008). Does urbanization filter birds on the basis of their biological traits. Ornithological Applications, 110 (2), pp: 223-240.
2. Juan Diego Ibáñez-Álamo, Federico Morelli, Yanina Benedetti, Enrique Rubio, Jukka Jokimäki, Tomás Pérez-Contreras, Philipp Sprau, Jukka Suhonen, Piotr Tryjanowski, Marja-Liisa Kaisanlahti-Jokimäki, Anders Pape Møller & Marío Díaz (2020). Biodiversity within the city: effects of land sharing and land sparing urban development on avian diversity. Science of the Total Environment, 707, pp: 135477.
3. Juan Diego Ibáñez-Álamo, Lucía Izquierdo, Emeline Mourocq, Yanina Benedetti, Marja-Liisa Kaisanlahti-Jokimäki, Jukka Jokimäki, Federico Morelli, Enrique Rubio, Tomás Pérez-Contreras, Philipp Sprau, Jukka Suhonen, Piotr Tryjanowski & Marío Díaz (2024). Urban landscape organization is associated with species-specific traits in European birds. Science of the Total Environment, 908, pp: 167937.
4. Brenda B. Lin & Richard A. Fuller (2013). Sharing or sparing? How should we grow the world’s cities? Journal of Applied Ecology, 50 (5), pp: 1161-1168.
Recursos: La fotografía que se ha usado como portada, una hembra de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), es obra de Mª Carmen López Luego. La fotografía de la bisbita pratense (Anthus pratensis) también pertenece a Mª Carmen López Luengo.

Deja una respuesta